Hay pocos personajes tan frescos (aun cuando parezca predeterminado) como James Murphy. Tiene buen gusto musical, sabe cómo hacer bailar a su gente y a varias generaciones. Su influencia en la forma en la que suena la música de hoy en día es sobresaliente y la resonancia que han tenido algunas de sus producciones con la DFA perdurarán por décadas.
Hace unos días se presentó en el Boiler Room, esa fiesta para pocos que en realidad está hecha para quienes lo vemos y escuchamos desde la ventana al universo que es Internet.
Cincuenta minutos de música mezclada por él, quien está preocupado por perder el filo. Quien primero le puso Daft Punk a los chicos Punk y quien estuvo en el primero concierto de Can. En realidad no, pero es una de sus grandes letras.

